Desempleo y futuro del trabajo post pandemia

La presente columna tiene como objetivo aportar en informar sobre el estado del desempleo en Chile con ocasión de la crisis sanitaria y los desafíos existentes para pensar en un futuro del trabajo.

I.- Los datos del desempleo actual

El Boletín de Empleo Nacional Trimestre Móvil abril-mayo-junio del 2020, del Instituto Nacional de Estadística (INE) nos presenta alarmantes cifras sobre la realidad del trabajo en nuestro país.

En este trimestre se estima una tasa de desocupación nacional de 12,2%, incrementándose 4,9 puntos porcentuales en comparación a las mismas fechas del año pasado. La disminución fue incidida, principalmente, en los sectores comercio (-24,0%), construcción (-30,6%) y alojamiento y servicio de comidas (-48,5%).

Es además importante considerar que dentro de los ocupados, se encuentran incorporados “los ocupados ausentes” quienes representan el 18,1% del total (equivalente a 801.800 personas). Ante este punto es importante considerar que los trabajadores acogidos a la Ley de Protección al Empleo se encuentran en esta categoría.

Si comparamos por tramos etarios, todos sufrieron fuertes contracciones, liderados por el segmento 25-49 años (-15,9%), 50-64 años (-19,4%), 15-24 años (-40,3%) y 65 y más años (-35,8%). Tanto en las mujeres (-23,5%) como en los hombres (-17,3%), el descenso más destacado se observó en el tramo 25-49 años, alcanzando -18,4% y -13,9%, en cada caso. Según los datos extraídos del último informe del Observatorio Laboral del Maule el desempleo entre los 18 y 29 años aumentó un 17% en el trimestre abril-junio.

Debemos tener en consideración que nos enfrentamos a una tasa de desocupación a niveles que no se ven desde el 2010.

II.- La respuesta a la crisis.

Sumado a las medidas de carácter tributarias señaladas, se incorpora una inversión pública a través de los Ministerios de Obras Públicas y Vivienda y Urbanismo, incentivos a la contratación de jóvenes y mujeres del 40% al 60% más vulnerable, financiamiento a las PYMES por vía del FOGAPE-COVID, subsidios y asistencia técnica por SERCOTEC, entre otras.

Estas medidas discursivamente tienen un enfoque en las pymes, según lo señalado por el gobierno y las propuestas elaboradas por parte de diversos senadores de la oposición, pero esto suena a las mismas prioridades y políticas públicas de siempre, Subsidios, reducciones de impuestos, inversión pública (que va a parar a manos de empresas privadas) entre otras.

Es necesario ser críticos respecto a las respuestas planteadas para solucionar esta crisis en el empleo, las cuales van de la mano con el modelo económico existente, esto trae aparejado seguir manteniendo el mismo tipo de empleo que ya existía anterior a la pandemia.

III.- Aportes a la discusión.

Creemos relevante caracterizar el trabajo existente en Chile anterior a la crisis, a fin de no idealizar, es de esta forma que nos encontrábamos ante un empleo altamente precario, con altas jornadas laborales, bajas remuneraciones, alta inestabilidad y con amplios sectores que se veían en la obligación de caer en la informalidad laboral y el autoempleo debido a la falta de trabajo de calidad, lo que ocasionó que ante la crisis sanitaria se vean fuertemente afectados como se demuestra con los datos aportados por el INE.

Es de manera que volver a las viejas fórmulas en materia de políticas de empleo, sin generar propuestas que permitan apostar a un trabajo digno y con una mirada en la  seguridad social, ocasionará que sigamos bajo los parámetros anteriormente descritos. Los cambios necesarios requieren de un esfuerzo en el cual las organizaciones de las y los trabajadores deben jugar un rol fundamental.

Ante el contexto de un momento constituyente, la participación de los sindicatos y gremios se vuelve urgente si queremos optar por un modelo en el cual la humanidad y las y los trabajadores se encuentre en el centro de las preocupaciones por sobre los mezquinos intereses de unos pocos que buscan maximizar las utilidades a costa del trabajo de todos y todas.

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