El inminente derrumbe del modelo: Análisis del sistema de pensiones en Chile y la falta de Seguridad Social

Extender las medidas de Seguridad Social para garantizar ingresos básicos a quienes los necesiten y prestar asistencia médica completa; Proteger adecuadamente la vida y la salud de los trabajadores en todas las ocupaciones”.

Declaración Filadelfia de la OIT

      10 de mayo de 1944

 

En una economía controlada por el capital financiero “una gran parte del capital social es invertido por quienes no son sus propietarios, los cuales lo manejan, naturalmente, con mayor desembarazo que los propietarios”.

Marx, El Capital 2011



BREVE DIAGNÓSTICO

I.- Orígenes del Sistema de Seguridad Social.

La Seguridad Social, siguiendo a la OIT es  “La protección que la sociedad proporciona a sus miembros mediante una serie de medidas públicas, contra las privaciones económicas y sociales”, medidas que se desarrollaban con anterioridad incluso a la Revolución Industrial, desarrollada por la organización de trabajadores y trabajadoras.

De manera posterior a la II Guerra Mundial, la OIT impulsa el surgimiento de estos mecanismos a nivel internacional. Actualmente casi la totalidad de los Estados se hacen cargo de diversas contingencias sociales de la población mediante diferentes mecanismos de Seguridad Social.

 II.- Desmantelamiento de la Seguridad Social en Chile.

Durante la dictadura cívico militar chilena, se desarrolló un proceso de traspaso de diversos Derechos Sociales al campo del mercado, desmembrando el anterior sistema de Seguridad Social, entregándole su gestión a actores privados dentro del “Nuevo Sistema de Seguridad Social”.

Cabe tener en consideración, que es bajo este contexto en el cual surge el sistema de AFP, modelo de ahorro forzoso que por medio de la capitalización individual del 10% de la remuneraciones de las y los trabajadores, genera un fondo que servirá para pagar las futuras pensiones.

Según lo dispuesto en el DL 3.500, este ahorro es invertido en diversos mecanismos financieros con la finalidad de aumentar los fondos. Estos dineros sirvieron en su momento para el financiamiento de los procesos de privatización de empresas estatales durante los años 80.

III.- Estado de las Pensiones en Chile.

Creemos relevante evaluar el resultado de este modelo de ahorro forzoso en las pensiones existentes. Para esto conviene observar los datos analizados por Fundación Sol, quienes concluyeron que a mayo de este año, existen 7.109 pensionados y pensionadas, de los cuales el 50% de quienes cotizaron entre 30 a 35 años, obtuvieron pensiones por menos de $243.000.-

Experiencias de bajas pensiones existen muchas, lo que nos demuestra el fracaso del sistema de AFP como mecanismo de financiamiento de pensiones. Justamente por lo anterior, ante la evidencia histórica que ya se venía presentando durante años sobre el estado de las pensiones, es que el Estado se vio en la necesidad de aportar a las jubilaciones por medio del Pilar Solidario a fin de evitar -o dilatar, podríamos decir- el colapso del sistema. Este Pilar Solidario es el que nos permite contar actualmente con el Aporte Previsional Solidario y la Pensión Básica Solidaria.

En todo caso, las razones para los bajos resultados del sistema previsional son variadas, entre las cuales se encuentran: los bajos sueldos que en general caracterizan nuestro mercado laboral; el no pago de las cotizaciones por parte del empleador; el nulo apoyo que realizan los empresarios al sistema; la rentabilidad a la baja de los fondos de pensiones; y además, los diversos vaivenes a los que se ven enfrentados por parte de los mercados bursátiles.

 

LA COYUNTURA ACTUAL

I.- La situación económica de las familias en pandemia: Antes de abordar la discusión sobre el retiro de los Fondos de Pensiones, es relevante contemplar la realidad de las y los trabajadores ante la pandemia, quienes han experimentado una reducción de sus remuneraciones, y la obligación de hacer uso de sus fondos del Seguro de Cesantía, además de un aumento masivo del desempleo, el cual llega actualmente a un 11,2%.

Sumado a lo anterior, encontramos el problemático endeudamiento al que hoy en día se enfrentan las y los chilenos, el cual asciende al 74,9% del ingreso disponible de las familias, según lo informado por el Banco Central.

Es de esta manera que se han reducido dramáticamente los recursos de las familias, por lo que resulta urgente la incorporación de liquidez para cubrir sus diversos gastos, los que actualmente no pueden solventar debido a las consecuencias de la pandemia.

 

II.- Las medidas del Gobierno ¿Suficientes?: Se conocen las diversas propuestas emanadas del gobierno, la cuales incluyen el IFE, el IFE plus, las cajas de mercadería, sumado a la propuesta para acceder a un crédito con 0% de interés.

Sin embargo, la realidad es más dura. La dificultad de acceder al pago de los diversos servicios que son necesarios para conllevar la vida, se vuelve más difícil y las medidas previamente señaladas, han demostrado su insuficiencia.

Ante lo anterior, se ha vuelto cada vez más atractivo recurrir a medidas de solución desde el mundo de la seguridad social aún por anómalas que sean, específicamente en nuestro país mediante el retiro excepcional de parte de los fondos de capitalización individual de las y los trabajadores.

 

III.- El retiro del 10%: La propuesta actual sobre la posibilidad de retirar una parte de los fondos de pensiones, es una respuesta a la falta de medidas públicas ante la pandemia y de mecanismos de Seguridad Social efectivos que cubran suficientemente las necesidades de la ciudadanía, la misma que hoy en día, se encuentra sobre endeudada y con una reducción importante de sus ingresos.

Claro es que se podrían haber generado otros mecanismos inspirados en fórmulas redistributivas, obteniendo recursos de quienes más tienen, o bien un aporte directo como Renta Básica Universal, que permitiera a todos y todas acceder a recursos suficientes para paliar los efectos de la crisis. Sin embargo, por la falta de medidas en esa perspectiva es que el proyecto de ley sobre el retiro de fondos se vuelve, paradójicamente, la más idónea para contribuir a la resolución de las necesidades de millones de familias.

IV.- Conclusiones: Sin perjuicio de que la medida de retiro de fondos previsionales pueda ser una solución a las actuales necesidades de la población, se debe tener presente que esto mantiene aún la lógica ya implantada por el gobierno, de traspasar a las y los trabajadores los costos económicos de la crisis, por cuanto una vez más, son nuestros propios recursos los utilizados para hacer frente.

En todo caso, tratándose específicamente de los posibles efectos de esta medida en las futuras pensiones, las consecuencias de este retiro no parece ser tan alto. En efecto, en base a los estudios realizados por Fundación Sol, sabemos que dicho retiro implicará una reducción de entre $2.000 y $20.000 pesos a las futuras pensiones de personas que actualmente tienen entre 25 y 60 años, lo cual ante el actual panorama no parece un costo tan alto que pagar, particularmente ante las acuciantes necesidades de la población y los -de todas maneras- paupérrimos resultados que brindarán las AFP’s a la hora de pagar pensiones, sea que se permita este retiro o no.

Se vuelve una urgencia avanzar en mejorar el Sistema de Seguridad Social en Chile, implementando uno que permita afrontar las diversas contingencias que enfrenta la clase trabajadora bajo los principios que inspiran a ésta, en cuanto a Derecho Fundamental, cuales son la Universalidad, la Suficiencia, la Solidaridad y la Unidad, principios que en estos momentos no cumple el Sistema de Pensiones, las ISAPRES, ni el sistema de Seguro de Cesantía.

 

Es de esta manera que la consigna levantada durante este último tiempo se vuelve carne “Pan para hoy y Seguridad Social para mañana”.

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